No se sabe cuánto tiempo tiene de existencia el mundo “Gulliverse”, ni desde hace cuánto tiempo surgieron las distintas civilizaciones de humanos en él.
Pero desde muchos siglos atrás, los prodigadianos han intentado vivir en armonía y cohesión con las demás razas que habitan sus dominios, llegando a promulgar leyes que reconocen a todas las razas de humanos como iguales, y mandando a todas las demás razas a hacer lo mismo con los demás. Incluyendo también a los microputienses en esta ley, quienes, hasta hace unas décadas, habían pasado desapercibidos por los prodigadianos debido a su microscópico tamaño.
Sin embargo, en la realidad es más fácil promulgar que cumplir, y especialmente en los brobdingnagianos estas leyes no se cumplen en su totalidad, ya que durante siglos han existido grupos que se enorgullecen de ser de las razas más grandes y han subyugado y dominado a las razas más pequeñas que viven dentro de sus territorios a través de medios destructivos, y cuidando siempre de no ser descubiertos por las autoridades prodigadianas, ya que ameritarían un severo castigo.
Esto es algo por lo que las autoridades prodigadianas luchan por erradicar de su sociedad. Y aunque constantemente se han encontrado y capturado a muchos agresores de esta ley, en la práctica, resulta difícil vigilar y proteger a todas las naciones de microputienses y liliputienses que viven dentro de los territorios controlados por los brobbys o gullies.
Por ello, actualmente existen grupos de prodigadianos, la gran mayoría mujeres, que se han encargado de velar y salvaguardar a las razas más indefensas brindándoles un lugar más seguro para vivir, a través de acuarios de vidrio que simulan con mucha precisión los ecosistemas ideales para la vida, y que fácilmente pueden resguardar dentro de las paredes seguras de su propio hogar donde estarán fuera del alcance de cualquier brobby, gullie o incluso prodigan que quiera dañarlos.
E incluso, algunas de estas gentiles mujeres han brindado un nivel más elevado de seguridad a estos diminutos seres de una manera única y fantástica… convirtiendo sus hermosos cuerpos, de tamaños planetarios para ellos, en prósperos y cómodos mundos vivientes donde los diminutos pueden crecer y desarrollarse, como si de una relación simbiótica se tratase...............
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Los Prodigadianos estando en la cúspide de lo más grande del mundo gulliverse, habían tratado por siglos de llevarse bien con las demás razas inferiores. A diferencia de sus compañeros brobdingnagianos, ellos, tienden a ser más amables y compasivos con la gente más pequeña a su alrededor y están en contra de las atrocidades que los brobdingnagianos a lo largo de la historia han hecho con las razas más diminutas de Gulliverse.
A pesar de ser una población muy escasa de casi cien mil habitantes en comparación con sus contrapartes brobdingnagianos de más de un millón de habitantes, han logrado gobernar y colonizar el mundo conocido de "gulliverse" gracias a su grande y colosal tamaño, resistencia y a su increíble capacidad y paciencia para presidir sobre las demás razas inferiores en las que su población aumenta de manera exponencial conforme más pequeñas sean.
Hasta hace unas décadas, los liliputienses eran la raza "pensante" más pequeña que los prodigadianos conocían y muchos de los mejores científicos se habían esmerado por estudiarlos y conocerlos, llegando incluso a poder lograr comunicarse con ellos a través de la tecnología.
Sin embargo, el mayor hito del siglo fue cuando se descubrió por parte de los prodigadianos a los microputienses, la raza "pensante" más numerosa y microscópicamente más pequeña hasta ahora de "gulliverse"... y que por generaciones habían estado viviendo bajo la sombra de las razas gigantes y siendo prácticamente invisibles para los prodigadianos.
Y más glorioso se volvió ese descubrimiento, cuando se logró inventar hace solo un par de años, la tecnología necesaria para poder comunicarse con ellos, llegando incluso a volverse popular el criar civilizaciones de estos diminutos seres, en acuarios de vidrio muy bien adaptados y diseñados para la vida de estas pequeñas y microscópicas razas.
Desde entonces, diversas organizaciones y grupos prodigadianos, cargados de científicos e intelectuales (en su mayoría bellas y gentiles mujeres) se han esforzado por tratar de integrarlos a su civilización, y juntos puedan lograr la cohesión y armonía necesarios para vivir en paz y alegría en este mundo conocido.
Esta es la historia de una de esas gentiles gigantas prodigadianas...
Su nombre es...